Tu edad sin fondo me tele-transportaba ineludiblemente
a un símil de la vida
y por ende de la muerte:
la soledad multitudinaria de un día bochornoso
la fotografía de una hoja seca
es decir, de un cadáver inevitable
tu sol y edad
planeta mortal y mortífero
destinado a balbucear relámpagos efímeros.
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